Tras el funeral del papa Francisco, la sede vacante se siente con más peso que nunca en el Vaticano. Mientras que las actividades del Jubileo 2025 siguen su curso y pueden verse algunas peregrinaciones de fieles, el aire que se respira en la Via della Conciliazione y sus alrededores ha cambiado rotundamente.
No pasa absolutamente nada. Pero pasa de todo. Las reuniones del precanclave tienen que depurar la lista de candidatos y dejar unos pocos finalistas. Pero eso sucede puertas adentro. Puertas afuera, lejos van quedando las lágrimas por Francisco, que se trasladaron a la fila de fieles en Santa María la Mayor.
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Por estas horas, los cardenales desfilan por la plaza de San Pedro en grupo o en solitario. Algunos son escoltados por policías sin haberlo requerido, casi en un gesto de cortesía.
Otros caminan libres disfrutando de sus últimas horas antes del cónclave que los mantendrá absolutamente aislados del mundo entre la Capilla Sixtina y Santa Marta por algunos días.
Matteo Bruni, vocero del Vaticano: "Los cardenales tendrán la posibilidad de ingresar a Santa Marta desde la noche del 6 d mayo hasta la mañana del 7" @donsalvu
— AhoraRoma.com (@AhoraRoma) May 3, 2025
Son precisamente estos últimos los que cuya caminata se ve interrumpida por micrófonos de medios de distintos países que hacen las únicas preguntas que pueden hacerse, pero que no dan lugar a ningún titular interesante: "¿Qué camino seguirá el próximo Papa?, ¿Será un cónclave largo? ¿Se ve con posibilidades?".
Una tras otra, todas las respuestas confluyen en remarcar el poder del Espíritu Santo que los guiará para elegir al correcto. Así pueden pasar varios minutos hasta que el más astuto de nosotros toma coraje y hace la pregunta más pertinente: "¿Podría decirnos su nombre?".
Es que ya hay más de 131 cardenales en Roma y en los últimos años solo hemos escuchado hablar de un puñado, entre ellos los "papables", pero todos saben que cuanto más candidato se es antes del cónclave, menos posibilidades se tiene de salir al balcón principal de la basílica de San Pedro tras la fumata bianca.

La hazaña de perseguir a los hombres vestidos de negro con solideo rojo no es solo la actividad principal de los periodistas. Los turistas viven por primera vez la elección de un Papa con teléfonos móviles con potentes cámaras, internet 5G y redes sociales. Curiosamente, turistas y periodistas comparten los mismos dispositivos tecnológicos en la mayoría de los casos.
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Los viajeros caminan alrededor de cada obispo sacándose selfis o posando sonrientes mientras otro le hace la foto y el video, pero ni siquiera preguntan el nombre. Carabineros hacen lo mismo. El objetivo es tener fotos con la mayor cantidad de cardenales posible y cruzar los dedos para ver, en unos días, cual lotería si han logrado obtener el billete ganador.
El único dilema se presenta cuando hay dos obispos caminando en direcciones opuestas a paso apretado. Hay que tomar una decisión rápido y los turistas lo tienen muy en claro: la foto hay que hacérsela con el que tenga rostro más digno de una estampita.
AhoraRoma.com en 2019: el papa Francisco nunca volverá a Argentina




