La Fontana di Trevi atraviesa una fase de restauración que ha requerido el cierre temporal de su acceso y la eliminación del agua en su icónico estanque. Pese a ello, el ritual de lanzar monedas para pedir el regreso a la Ciudad Eterna sigue vigente gracias a una “piscina de monedas” instalada por el Ayuntamiento.
Este nuevo elemento, diseñado para recoger las contribuciones de los visitantes, está ubicado frente a la fontana y ha despertado sorpresa y comentarios en redes sociales. La peculiaridad de la piscina, de color celeste, ha captado la atención de los turistas, quienes esperan en largas filas para cumplir con el tradicional gesto, ahora adaptado por las autoridades debido a las labores de restauración.
La decisión de instalar la piscina responde también a una necesidad práctica: el flujo constante de monedas lanzadas desde lejos representaba un riesgo para los trabajadores encargados de restaurar el monumento, quienes a menudo se encontraban expuestos a recibir golpes de monedas lanzadas pese a los avisos de prohibición.
Así, el Campidoglio optó por este recurso que permite continuar con el acceso visual al monumento sin exponer a los operarios ni interrumpir la emblemática tradición.
La restauración de la Fontana di Trevi, financiada por el programa “Caput Mundi” con una inversión de 1,18 millones de euros, arrancó el 7 de octubre bajo la supervisión de la Sovrintendenza capitolina.
Los trabajos incluyen la limpieza de mármoles y travertinos, eliminando las capas de cal y vegetación que se han ido acumulando con el tiempo. Como medida adicional, se instalaron paneles transparentes alrededor de la fuente para permitir una visión sin obstáculos del monumento, aunque el acceso directo permanecerá cerrado mientras dure la intervención, que se prevé concluir para finales de año.
En la fase final del proceso de restauración, la ciudad implementará una nueva experiencia para los visitantes: una pasarela permitirá a los turistas observar la Fontana desde una perspectiva elevada.
Además, el Ayuntamiento de Roma estudia introducir un sistema de control de flujo que incluirá la posibilidad de cobrar un ticket de entre 1 y 2 euros para el acceso, aunque los residentes romanos podrán acceder sin costo mediante reserva.
Esta medida, inspirada en estrategias aplicadas en Venecia para reducir el turismo masivo, tiene el objetivo de mejorar la experiencia de los más de cuatro millones de turistas que visitan la Fontana anualmente. “Queremos lograr un turismo más lento, no caótico, para ofrecer una experiencia de mayor calidad”, destacó el asesor de Turismo, Alessandro Onorato, quien reafirmó la intención de aplicar un modelo de visitas racionalizado.
La Fontana di Trevi, un símbolo inmortal de Roma, se prepara así para una nueva fase que combina la preservación del patrimonio con la gestión de un turismo sostenible, adaptando las visitas a las exigencias modernas y protegiendo la belleza del monumento para las generaciones futuras.




