Un fallo en la línea de alimentación eléctrica del nodo ferroviario de Roma ha provocado la cancelación de más de 100 trenes de alta velocidad, intercity y regionales.
El incidente causó retrasos de hasta cuatro horas, caos en las estaciones y la interrupción de la circulación ferroviaria hasta la tarde, afectando a miles de turistas y viajeros que quedaron varados en las plataformas sin noticias claras sobre la reanudación del servicio.
El problema surgió alrededor de las 6:30 de la mañana cuando, según explican los técnicos, se produjo una "desconexión de los sistemas" tanto en la estación de Termini como en la de Tiburtina, las dos principales de la capital italiana.
Esta desconexión provocó la paralización de los trenes y el apagado repentino de los monitores informativos en las estaciones.
Los equipos técnicos de Ferrovie y Rfi comenzaron a trabajar inmediatamente para solucionar el inconveniente.
Sin embargo, aunque la circulación se reanudó tres horas después, las cancelaciones y los retrasos persistieron, lo que convirtió el día en una pesadilla para miles de personas no solo en Roma, sino también en otras ciudades italianas como Nápoles, Milán, Florencia y Bolonia.
Gianpiero Strisciuglio, administrador delegado de Rfi, descartó inmediatamente la hipótesis de un ataque cibernético y pidió disculpas a los viajeros, calificando el fallo como un evento "raro" que afectó a la cabina eléctrica de alimentación en Roma.
El director general de Fs, Stefano Donnarumma, informó que el problema ocurrió antes de las 6:00 de la mañana. Según explicó, “se cortó un cable y las baterías mantuvieron el sistema en funcionamiento hasta las 6:00, por lo que nadie se dio cuenta del fallo hasta que estas se agotaron”.
El origen del fallo aún está bajo investigación, aunque Rfi ya ha declarado que tomará medidas, incluso de tipo contractual, contra quienes hayan cometido errores o no hayan estado a la altura de la situación.
El ministro de Transportes y vice primer ministro, Matteo Salvini, ha señalado a los responsables dentro de una empresa privada, acusando que durante la noche "alguien clavó un clavo en un cable, causando el fallo".
Salvini subrayó que quienes ocasionaron los inconvenientes deberán rendir cuentas, exigiendo “nombres, apellidos, direcciones y códigos fiscales de aquellos que no hicieron bien su trabajo”.
A pesar de que Donnarumma defendió que la respuesta fue "rápida", Salvini insistió en la necesidad de mejorar los tiempos de reacción ante estos fallos, considerando inadmisible que una equivocación de este tipo afecte a miles de personas.
Las principales estaciones del país, como la de Termini en Roma, se vieron desbordadas por largas colas de viajeros buscando información o reembolsos, mientras los monitores informaban continuamente de retrasos y cancelaciones.




