Los diarios anuncian que para la Camorra puede ser el equivalente de lo que fue Buscetta para la mafia. Se refieren a Sandokan, apodo de Francesco Schiavone, que tras 26 años de cárcel decidió arrepentirse y colaborar con la Justicia.
Un paso que sus hijos y su esposa dieron ya en los años pasados.
Las informaciones que podría proporcionar Schiavone podrían ser relevantes, incluso sobre las relaciones entre criminalidad y política o la gestión de los vertederos en el zona de Nápoles.
Según parece, los jueces ya llevan tres semanas escuchándolo.
Las primeras palabras de su confesión habrían sido "quiero morir en familia".
Como primera recompensa, Schiavone logró ser trasladado desde Parma a L'Aquila. Se trata del mismo instituto donde falleció el mafioso Matteo Messina Denaro.
Schiavone seguirá padeciendo el régimen carcelario más duro pero al menos más cerca de casa.
El escritor Roberto Saviano que en el pasado instó públicamente a Schiavone para que colaborase con la Justicia y desvelase los secretos de su organizaciones, no está convencido.
Teme que lo de Schiavone solo sea un farol, y que el camorrista no se atreva a contar todo lo que sabe sobre cómo la economía criminal haya alimentado a la legal.




