Fue multitudinaria la manifestación que se dio en Bari en solidaridad con el alcalde, Antonio De Caro. Se trató de una muestra de orgullo de la capital de Apulia en frente a la perspectiva que la junta que rige la municipalidad sea disuelta.
El motivo son las supuestas infiltraciones mafiosas. Para evaluarlas, el Gobierno acaba de nombrar una comisión. Algo previsto por la ley en el caso de administraciones bajo sospecha de entablar relaciones con la criminalidad organizada de tipo mafioso.
El alcalde ya, de forma provocadora, declaró que quiere renunciar a la custodia porque es una paradoja que una personalidad sea, debido a la mafia, a la vez investigado y protegido.
Además, De Caro es una figura conocida por su rectitud. En algunas escuchas incluso aparecieron las voces de mafiosos quejándose de que no aceptase sobornos.
En los últimos 20 años, si Apulia se convirtió en un ejemplo para el sur de Italia se debe a figuras como él y como Michele Emiliano, presidente de la región. Este, exmagistrado, se mostró conmovido por la participación masiva que tuvo como lema "Giù le mani da Bari" (manos fuera de Bari) y arremetió contra el Gobierno.
Según De Caro, la movida gubernamental no sería otra cosa que un atajo para que la derecha tome las riendas de la ciudad. De hecho, en junio están en programa las eleciones municipales para elegir el nuevo alcalde.




