Desde el 14 de febrero, Italia ha elevado su nivel de alerta por dengue, una fiebre transmitida por mosquitos que es endémica en muchos países de América del Sur.
Esta preocupación surge en medio de los riesgos para la salud asociados con la enfermedad y la necesidad de prevenir su propagación en el territorio italiano.
El Ministerio de Salud emitió una circular dirigida a las autoridades de salud marítima, aérea y fronteriza, instando a intensificar los controles en los medios de transporte y la mercancía procedente de países con alto riesgo de dengue.
En las últimas dos semanas, se han llevado a cabo inspecciones iniciales con el objetivo de prevenir la importación de mosquitos infectados.
Las medidas se centran principalmente en los principales puntos de entrada al país, como el aeropuerto Leonardo Da Vinci en Fiumicino (Roma).
Se han realizado vigilancias exhaustivas, incluso en horarios festivos y nocturnos, para verificar la presencia del "certificado de desinsectación residual" en vuelos provenientes de países como Argentina, China, México, Brasil, Maldivas y Etiopía.
En otras regiones como Puglia, Calabria, Basilicata y Lazio, entre otras, se han implementado inspecciones similares en aeropuertos y puertos, con el objetivo de garantizar la adopción de medidas preventivas adecuadas. La distribución de materiales informativos específicos sobre dengue también se ha llevado a cabo para sensibilizar a la población sobre los riesgos asociados.
Los expertos advierten sobre la dificultad de prever el impacto del dengue en la próxima temporada de verano. Federico Gobbi, director del departamento de Enfermedades Infecciosas y Tropicales del Irccs Sacro Cuore Don Calabria de Verona, enfatiza la importancia de estar preparados para una posible epidemia y la necesidad de una vigilancia activa y una rápida identificación de casos.
Matteo Bassetti, director de enfermedades infecciosas del hospital San Martino de Génova, subraya que la prioridad debe ser la prevención de la enfermedad y la protección de la salud pública, en lugar de centrarse en los posibles impactos en el turismo.
En este contexto, Roberto Burioni, reconocido virologo, insiste en la importancia de eliminar los criaderos de mosquitos y tomar medidas para evitar la proliferación de la enfermedad.
Mientras tanto, Massimo Andreoni, director científico de la Sociedad Italiana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales, destaca los desafíos en la lucha contra los mosquitos y la necesidad de continuar investigando nuevas estrategias de control.




