La polémica se desata en el corazón de Emilia-Romagna con la decisión de Bologna de establecer un límite de velocidad de conducción de 30 kilómetros por hora en gran parte de su territorio, siguiendo el ejemplo de ciudades europeas como París, Bruselas, Valencia, Helsinki y Zúrich.
Sin embargo, al observar los datos de Tom Tom Traffic Index para el año 2022, se revela que, entre semáforos y tráfico, los conductores a menudo circulan más lentamente de lo que se podría pensar.
La transformación de Bolonia en 'Ciudad 30' continúa generando controversia. Si bien esta medida ha sido adoptada con éxito en otras partes de Europa, como en Bruselas, donde los accidentes han disminuido un 20%, y las muertes y lesiones graves un 25%, en Italia, el ministro de Transporte, Matteo Salvini, choca frontalmente con el alcalde de Bolonia, Matteo Lepore.
Salvini considera la medida "ideológica e insensata", arriesgando ser perjudicial para los ciudadanos. El Ministerio de Transporte se muestra dispuesto a iniciar un diálogo con la Administración boloñesa para buscar soluciones alternativas.
Velocidad promedio en Italia
En cuanto a la velocidad promedio de conducción en Italia, según los datos de Tom Tom Traffic Index para 2022, en las cinco principales ciudades italianas, la velocidad promedio ya está por debajo de los 30 km/h.
- Milán registra 17 km/h
- Turín 20 km/h
- Roma 19 km/h
- Nápoles 27 km/h
- Palermo 25 km/h
Por otro lado, algunas ciudades superan la velocidad de 30 km/h, siendo Bolonia una de ellas con 32 km/h, junto con Cagliari (37), Bari (38), Brescia (40) y Taranto (53).
Mirando a nivel internacional, Milán, con sus 17 km/h, se convierte en la tercera ciudad "más lenta" del mundo, detrás de Londres (14 km/h) y Dublín (16 km/h).
La medida de Bolonia, en comparación, parece estar en línea con las velocidades medias de ciudades como Lima, Bucarest y Toronto.
En cuanto al debate sobre el límite de velocidad de 30 km/h, se presentan aspectos positivos y negativos.
Según la Oficina de Prevención de Accidentes suiza, imponer un límite de 30 km/h reduce la probabilidad de muerte para peatones atropellados al 6%, en comparación con el 30% a 50 km/h.
Además, según la Universidad Politécnica de Madrid, las emisiones de CO2 se reducen a un gramo por segundo a 30 km/h, mientras que aumentan a más del doble a 50 km/h, con 2.2 gramos por segundo.
Quienes se oponen a la medida lamentan principalmente los impactos negativos en el tráfico, aunque de manera limitada, ya que en un recorrido de 4.5 km en la ciudad, ir a 50 km/h ahorra solo ocho segundos durante las horas pico.




