La capital italiana eleva al máximo el nivel de seguridad para contener a los cientos de miles de fieles de todos el mundo que llegan a la plaza de San Pedro para darle el último adiós al papa Francisco.
Según las autoridades, está previsto que más de 200.000 personas se congreguen en la sede de la Iglesia católica. A esto se le suma la llegada de líderes mundiales de la talla del presidente de EEUU, Donald Trump; el francés, Emmanuel Macron; el ucraniano, Volodímir Zelenski; el brasileño, Lula da Silva, y el argentino, Javier Milei, entre otros.
Fabio Ciciliano, jefe de la Protección Civil, anticipa que el mar de gente irá, al menos, desde las escalinatas de la Basílica de San Pedro hasta el Castel San't Angelo, lo que equivale a casi un kilómetro.
Además de la Policía y médicos, las inmediaciones de la Santa Sede están colmadas de voluntarias que organizan a los flujos de fieles. Por su parte, el Ejército cuenta con especial equipamiento para derribar drones que sobrevuelen la capital.




