"Las condiciones clínicas del Santo Padre se han mantenido estables", informó la Santa Sede en la noche de este 1º de marzo.
"Ha alternado la ventilación mecánica no invasiva con largos períodos de oxigenoterapia de alto flujo, respondiendo siempre bien a los intercambios gaseosos", agregaron.
"El Santo Padre no tiene fiebre y no presenta leucocitosis.
Sus parámetros hemodinámicos se han mantenido estables; ha continuado alimentándose y ha realizado regularmente fisioterapia respiratoria, colaborando activamente", indica el parte médico.
Lo importante es que no ha presentado episodios de broncoespasmo.
Por otro lado, el santo padre se mantiene siempre lúcido y orientado.
Por la tarde, recibió la Eucaristía y luego se dedicó a la oración.
El pronóstico sigue siendo reservado.
Esta mañana, el Vaticano había llevado cierta tranquilidad a los millones de católicos al informar que el sumo pontífice había pasado "una noche tranquila y de descanso".
El viernes, el Papa sufrió un crisis broncoespastica con inhalación de vómito que obligó a los médicos a actuar rápidamente ante el "repentino empeoramiento".
Los médicos indican que el líder de la Iglesia católica "se mantuvo siempre consciente y orientado, colaborando con las maniobras terapéuticas".
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