A la natalidad, el Gobierno dedicó incluso un ministerio. Sin embargo, no se detiene la disminución de nacimientos en Italia.
En el 2023, de 1.000 personas que vivían en Italia solo 6,4 eran neonatos. Se trata de la tasa más baja de la Unión Europea.
Muy por debajo de Irlanda Y Chipre, bastante lejos de países mediterráneos como España y Grecia que rondan el siete.
La brecha con la media europea en 10 años se dobló. En 14 años el número de neonatos en Italia disminuyó un tercio.
Se trata de una tendencia que se remonta a un par de décadas y cuyo impacto repercute, por ejemplo, en el número de mujeres en edad fértiles: en los últimos 10 años, su numero rompió el piso de dos millones.
Pese a una disminución de los fallecimientos, baja también, en consecuencia, el número de la población, aunque con matices distintos.
En el norte la población aumentó de 2,7%, en el sur bajó del 4,1%
En esta contabilidad un papel importante lo tiene la inmigración. El saldo entre quienes llega en el país y quien lo deja es activo: +274.000. Bastante como para ralentizar un poco el envejecimiento.
La edad media de los italianos es de 46,5 años, tres meses más que el año pasado.




