Esta noche, entre el sábado 30 y el domingo 31 de marzo de 2024, entrará en vigor el horario de verano en Italia. A las 2 a. m., se deberán adelantar los relojes una hora.
Esto implica perder una hora de sueño por una noche, pero al mismo tiempo, significa contar con una hora adicional de luz cada día durante meses (hasta el 27 de octubre, cuando se volverá al horario estándar).
El horario de verano aprovecha mejor la luz solar durante los días más largos de primavera y verano, lo que permite reducir el consumo de energía eléctrica
El cambio de hora ha sido objeto de debate durante años, ya que algunos argumentan la necesidad de eliminar este cambio, que ocurre dos veces al año, del horario estándar al horario de verano y viceversa.
Según estimaciones de Terna, la empresa que gestiona la red eléctrica nacional en Italia, durante los siete meses de horario de verano, el país ahorrará aproximadamente 90 millones de euros.
Este ahorro también generará un beneficio ambiental significativo, con una reducción de aproximadamente 170.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.
El cambio de hora puede afectar la salud de algunas personas, siendo equiparado por algunos expertos a un "mini jet lag".
Algunos individuos experimentarán una alteración brusca en sus ciclos de sueño-vigilia y día-noche, con ritmos que necesitarán adaptarse a diferentes horarios.
Habrá quienes apenas noten este cambio, mientras que otros pueden experimentar dificultades para conciliar el sueño o despertarse por la mañana, alteraciones del sueño, falta de atención, trastornos del estado de ánimo y cambios en los hábitos alimenticios.
Diversos estudios han relacionado el cambio de hora con ansiedad, disminución de la atención e incluso un mayor riesgo de infarto de miocardio.
Las personas que más sufren este cambio son aquellas que tienen un cronotipo tardío, los ancianos y los niños, así como los animales que siguen rutinas diarias estrictas.
En Italia, la Sociedad Italiana de Medicina Ambiental (SIMA) ha iniciado una petición junto con "Consumerismo No Profit" para solicitar al gobierno que se adopte el horario de verano de manera permanente.
Argumentan que esta medida, respaldada por la Unión Europea desde 2019, no solo ahorraría energía, sino que también tendría beneficios para la salud.




