El papa Francisco realizó una conmovedora visita a la Casa Circondariale femminile di Rebibbia, en Roma, donde llevó a cabo el tradicional rito de lavados de pies, emulando el gesto de Jesús con sus discípulos en la última cena.
El Papa, quien llegó en silla de ruedas, fue recibido con aplausos tanto del personal como de las detenidas a las que se dirigió para saludarlas personalmente.
Doce mujeres de diferentes nacionalidades, todas ellas parte de la población carcelaria del centro penitenciario de la capital italiana, fueron las elegidas para este acto simbólico.
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En sus palabras durante la Misa de la Cena del Señor, el Papa enfatizó el inagotable poder del perdón de Jesús.
"Todos tenemos pequeños y grandes fallos, cada uno tiene su historia, pero el Señor siempre espera con los brazos abiertos y nunca se cansa de perdonar", dijo.
Durante el rito de la lavanda de los pies, Francisco destacó la humildad de Jesús al realizar este acto de servicio, subrayando la importancia de seguir su ejemplo.
Recordó la traición de Judas por dinero, pero enfatizó que "Jesús perdona todo, Jesús perdona siempre, solo pide que nosotros pidamos perdón".
La visita del Papa a Rebibbia no solo incluyó el gesto de humildad al lavar los pies de las reclusas, sino que también fue un momento de encuentro y diálogo con ellas.
En la ceremonia, donde estaban presentes unas 200 personas entre detenidas, voluntarios y agentes penitenciarios, se evidenció el significado profundo del perdón y el servicio como valores fundamentales en la vida espiritual.
Las mujeres detenidas expresaron su agradecimiento y afecto hacia el líder de la Iglesia católica. Además, le regalaron un cesto con productos cultivados en el huerto de la prisión, un rosario y estolas confeccionadas en los talleres del centro penitenciario.
Para ellas, la visita del santo padre representa un gesto de atención hacia la realidad carcelaria y un mensaje de esperanza y aliento.
La elección del lugar para esta celebración litúrgica no es casualidad. El Papa Francisco busca transmitir un mensaje de misericordia y reconciliación, recordando a los fieles la importancia de vivir el servicio y el perdón en sus vidas cotidianas.



