El papa Francisco celebró en la Plaza de San Pedro la misa del Domingo de Ramos, la primera cita de la Semana Santa ante 30 cardenales, 25 obispos, 350 sacerdotes y cientos de fieles y visitantes.
Francisco renunció a leer la homilía debido a las dificultades para hablar por su estado gripal, pero se tomó unos segundos para condenar el brutal atentado que mató a 133 personas en Moscú.
"Mi oración por las víctimas del vil atentado terrorista llevado a cabo en Moscú. Que el Señor los acoja en su paz y consuele a sus familias. Y convierte los corazones de quienes protegen, organizan e implementan estas acciones inhumanas que ofenden a Dios, que ordenó 'no matarás'".




