Por motivos internos y de política internacional, el 27 de enero de este año fue algo más que el día en el que se recuerda el Holocausto nazi.
El discurso del presidente de la República, Sergio Mattarella, resultó particularmente contundente al mencionar un resurgimiento del antisemitismo en Italia y al instar a la creación de un Estado palestino.
Además de citar un recordatorio del escritor Primo Levi, con referencia a lo que está ocurriendo en Oriente Medio, pidió que "quien sufrió como los judíos no niegue un Estado a otro pueblo".
En tanto, la presidenta del Consejo, Giorgia Meloni, por su parte, no vaciló en hablar de "maldad nazi fascista".
Condenaron el antisemitismo también los presidentes de las dos cámaras y el vicepresidente del Consejo, Matteo Salvini.
Beppe Grillo, en cambio, con el fin de romper la espiral de venganzas y reproches que a menudo se remontan a los siglos pasados, propuso sustituir el Día de la Memoria por el del Olvido y del Perdón.
Mientras tanto, pese a las prohibiciones, el mismo día, en distintas ciudades como Cagliari y Trento, tuvieron lugar manifestaciones de respaldo a la lucha por un Estado palestino.
En Milán, la policía intervino para contener una marcha e hirió a un chico. En Roma, la protesta se concretizó en una sentada donde apareció la pancarta con el lema "antisionistas, pero nunca antisemitas".




