Militares de la Guardia di Finanza y fiscales el pasado 1 de diciembre entraron de sorpresa en un centro de acogida de inmigrantes irregulares en via Corelli, en Milán.
La ley prevé que quien entre en Italia sin papeles regulares sea retenido en estructuras gestionadas por privados a la espera de ser expulsado.
En Milán, una licitación fue ganada por la sociedad La Martinina s.r.l. que había prometido asistencia sanitaria y legal, comida de calidad, mediadores lingüísticos, higiene perfecta, actividad sociales, religiosas y recreativas.
Ninguna de las condiciones se cumplían. Los cuartos estaban sucios, los aseos en condición vergonzosas, la comida fue encontrada caducada y maloliente.
Cabe resaltar que la asociación cobraba del Estado más de cuatro millones de euros, unos 40 euros diarios por cada inmigrante que vivía en la estructura.
Datos falsos
Resultó que la licitación fue ganada con datos falsos. Un párroco tuvo que aclarar que nunca había hecho un acuerdo con la Martinita.
Incluso un acuerdo con una asociación que se ocupa de integrar a los inmigrantes a través de cultura y deporte resulta que fue firmada en el 2022 por una persona fallecida dos años antes, según informa el Corriere.
Otra asociación, en el momento del supuesto acuerdo con la Martinita, había dejado de existir desde hace un año.




