El papa Francesco ha superado con éxito la enfermedad que lo afectó en los últimos días, confirmándose su participación en la COP28 en Dubái. Después de someterse a una tomografía computarizada el pasado sábado, se excluyó la posibilidad de neumonía. Le diagnosticaron una inflamación pulmonar como la responsable de las dificultades respiratorias.
Matteo Bruni, portavoz del Vaticano, informó que, para aumentar la eficacia del tratamiento, se colocó una aguja de cánula para la administración de antibióticos por vía endovenosa. La venda en su mano pudo ser vista durante el ángelus televisado del 26 de noviembre.
A pesar de que algunos compromisos fueron pospuestos debido a la enfermedad, el encuentro programado con el presidente de Paraguay se mantuvo. Pero sobre todo, desde la Santa Sede confirman su participación en la conferencia sobre el clima en Dubái a partir del 1 de diciembre.
En el ángelus del pasado domingo, la presencia visible de la aguja de cánula en la mano del Pontífice generó preocupación.
En sus palabras, el sumo pontífice destacó la importancia de abordar la crisis climática. Remarcó que el mundo enfrenta no solo la amenaza de la guerra, sino también el peligro climático que pone en riesgo la vida en la Tierra, especialmente para las generaciones futuras.
Además, agregó que este desafío va en contra del proyecto de Dios, quien creó todo para la vida.
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