Este 31 de octubre se cumplen 30 años de la despedida de uno de los gigantes del cine: Federico Fellini. En 1993, Roma perdía a un maestro de la cinematografía que dejó una huella imborrable.
Con una carrera que abarcó 40 años, Fellini nos regaló obras maestras como I vitelloni, La strada, Le notti di Cabiria, La dolce vita, 8½ y Amarcord.
Fellini se autodefinía como "un artesano que no tiene nada que decir, pero que sabe cómo decirlo"
Sus películas se convirtieron en sinónimo de lo "felliniano", un término que se usa para describir lo surreal, lo onírico y lo grotesco en el lenguaje común.
Como él mismo decía, "Mi padre quería que fuera ingeniero, mi madre obispo, y yo me convertí en un adjetivo".
En este día, muchas iniciativas y homenajes recuerdan su genio.
Su legado sigue inspirando a generaciones de cineastas y amantes del cine en todo el mundo, por lo que es bueno recordar a un verdadero maestro del séptimo arte.




