Las familias italianas están experimentando transformaciones significativas, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (Istat). En la última década, el número de parejas con hijos ha disminuido drásticamente, mientras que los hogares encabezados por un solo progenitor han crecido considerablemente.
Entre 2011 y 2021, las parejas con hijos se redujeron en más de 1,2 millones, un ritmo de descenso mucho mayor que el registrado en la década anterior, cuando la disminución fue de 507.000.
Al mismo tiempo, las familias monogenitoriales pasaron de 2,65 millones a más de 3,8 millones, lo que representa un aumento del 44%.
En detalle, las madres solteras alcanzan casi los tres millones, con un incremento del 35,5%, mientras que los padres solteros, aunque en menor número, muestran un aumento significativo del 85%, pasando de 462.626 en 2011 a 855.000 en 2021.
Estos cambios reflejan una transformación en las causas de la monogenitorialidad: anteriormente atribuida principalmente al fallecimiento de uno de los progenitores, ahora es resultado de separaciones, divorcios, o nacimientos fuera del matrimonio.
Disparidades geográficas y nuevos modelos familiares
El informe revela marcadas diferencias regionales. En el sur de Italia, las parejas con hijos siguen siendo más comunes. En regiones como Basilicata, Campania y Puglia, más del 50% de las familias corresponde a esta categoría. En contraste, en el norte, especialmente en la Liguria (37,2%), las parejas sin hijos predominan.
Entre las parejas con descendencia, el modelo del hijo único es ahora predominante: cinco de cada 10 parejas tienen un solo hijo, cuatro de cada 10 tienen dos, y solo una de cada 10 tiene tres o más. Sin embargo, en el sur, las familias numerosas son más comunes que en otras regiones del país.
Por otro lado, las parejas del mismo sexo también están en aumento, alcanzando casi 10.000 en 2021, entre uniones civiles y consensuales. Estas uniones están concentradas principalmente en el norte de Italia, donde reside más del 60%, frente al 15% registrado en el sur. En su mayoría, estas parejas están formadas por hombres, y el 86,3% corresponde a uniones civiles, especialmente presentes en el noroeste del país (44,2%).
El impacto de los cambios
Los datos del Istat confirman una transición hacia un modelo familiar más diverso y complejo. El predominio del hijo único y el incremento de hogares monogenitoriales plantean nuevos desafíos para las políticas públicas, en áreas como el apoyo a las familias, la conciliación laboral y la lucha contra la desigualdad regional.




