El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, continúa su gira por Europa en busca de apoyo político y militar, con paradas en Londres, París y Roma antes de dirigirse a Berlín. En la capital italiana, se reunió con la primera ministra Giorgia Meloni, quien reafirmó su "firme" y "completo" respaldo a Kiev, dejando claro que para alcanzar "un negociado creíble" con Moscú es necesario mantener una postura "firme" en el apoyo a Ucrania.
El encuentro se llevó a cabo en Villa Pamphilj, donde Meloni expresó su rechazo a la posibilidad de una rendición de Ucrania, aludiendo a quienes "sugieren cobardemente" dicha opción.
La premier subrayó la necesidad de mantener el apoyo militar a Ucrania y adelantó que Italia está trabajando en nuevas formas de respaldo a la industria de defensa ucraniana. Además, anunció la conferencia para la reconstrucción de Ucrania, programada para el 10 y 11 de julio de 2025 en Roma, un evento que busca movilizar esfuerzos internacionales para reconstruir el país devastado por la guerra.
Zelenski, por su parte, aprovechó la ocasión para agradecer el "fuerte" apoyo de Meloni y del gobierno italiano.
En sus declaraciones, enfatizó que el cese al fuego no es una opción en la agenda actual de las negociaciones y reiteró que Ucrania no está dispuesta a ceder territorios a Rusia. Además, destacó la importancia de un apoyo sostenido de sus aliados europeos para llevar a cabo su "plan de la victoria", un proyecto que pretende fortalecer la posición de Kiev tanto en el campo de batalla como en futuras negociaciones.
Antes de llegar a Roma, Zelensko estuvo en Londres, donde se reunió con el primer ministro británico Keir Starmer y con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Durante su visita, discutieron la integración euroatlántica de Ucrania y el fortalecimiento de sus capacidades militares. Starmer recalcó la importancia de "mantener el compromiso de apoyar a Ucrania hasta el final", mientras que Rutte subrayó que la lucha en Ucrania no solo concierne a ese país, sino que también defiende "el modelo de seguridad" de Occidente.
La siguiente parada de Zelenski fue París, donde se encontró con el presidente francés Emmanuel Macron. El líder ucraniano expresó la urgencia de recibir apoyo antes del invierno, reconociendo que la situación en el este de Ucrania sigue siendo "difícil" y que el país enfrenta una "gran carencia" de equipamiento militar, lo que refuerza la necesidad de las gestiones de Zelenski para asegurar un respaldo continuo de sus aliados.
A pesar de las palabras de apoyo, los costos de la guerra están poniendo una creciente presión sobre los presupuestos occidentales, y las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos generan incertidumbre.
Aunque Rutte intentó tranquilizar a los europeos al afirmar que Donald Trump, posible candidato a la presidencia estadounidense, está de acuerdo en que la seguridad de Ucrania es también clave para la seguridad de Estados Unidos, muchos analistas temen que una posible victoria de Trump pueda afectar el apoyo continuo a Kiev.
En este contexto, el envío de tropas occidentales a Ucrania sigue siendo un tema delicado. El Reino Unido, según informes, está evaluando el envío de pequeños grupos de instructores militares para entrenar a las fuerzas ucranianas, una medida que Moscú considera una "línea roja" que no debe ser cruzada.
Finalmente, durante su visita a Roma, Zelensko insistió en la necesidad de fortalecer la posición de Ucrania ante un eventual negociado con Moscú.
Sin embargo, no hubo mención de un posible uso de misiles de largo alcance en territorio ruso, una opción que Italia, al igual que Alemania, no apoya.
Rusia, EEUU y el resto de la OTAN miden sus fuerzas en Ucrania. Desde entonces, todo el viejo continente se ve bajo una amenaza nuclear y ante el desconcierto de la posible Tercera Guerra Mundial.




