El joven de 17 años que perpetró el brutal asesinato de su familia en Paderno Dugnano continúa manifestando asombro por su propio acto.
"Vivía este malestar, una angustia existencial, pero no pensaba llegar a matar, no me sé explicar qué me pasó esa noche, pero lamentablemente sucedió", dijo.
El adolescente, acusado de triple homicidio agravado por premeditación permanece en el centro de primera acogida del penal de menores Beccaria, a la espera de la convalidación de su arresto.
El abogado defensor del joven, Amedeo Rizza, señaló tras visitarlo: "Está afectado, está tomando conciencia de lo que ha hecho, aunque no logra darse una explicación".
Mientras tanto, la Fiscalía de Menores de Milán volvió a interrogar al acusado para aclarar algunos detalles sobre los días previos al crimen.
Según la procuradora Sabrina Ditaranto, "ha disminuido la importancia de algunos aspectos en relación con la premeditación", pero esto no altera el marco acusatorio.
El jueves 5 de septiembre se llevará a cabo la audiencia para la convalidación del arresto en la mañana. Los fiscales han solicitado la convalidación y pidieron más detalles sobre el posible motivo del crimen.
El joven reiteró su "malestar" y el deseo de "liberarse, emanciparse de la familia", sin mencionar eventos específicos que hayan causado dicho malestar.
La familia restante, compuesta por los abuelos paternos y algunos tíos, se ha cerrado en torno a él. Los abuelos han expresado su deseo de reunirse con el joven, aunque esto no será posible antes de la audiencia.
El círculo protector que la familia ha creado a su alrededor podría darle fuerzas para enfrentar el doloroso proceso judicial y la atención mediática que ha atraído el caso.
Durante el largo interrogatorio en la comisaría, el joven confesó haber matado primero a su hermano menor, de 12 años, mientras dormía.
Las súplicas del niño despertaron a su madre, quien fue asesinada cuando acudió a socorrerlo. Poco después, el padre fue atacado mortalmente cuando intentaba ayudar a su hijo. Tras cometer el crimen, el joven llamó al 112 para reportar lo sucedido, afirmando en shock: "No pensaba que sufrirían tanto".
Los investigadores aún no han encontrado un motivo claro. Según el joven, se sentía "como un cuerpo extraño en la familia" y pensó que matándolos "se liberaría de ese malestar".
Sin embargo, tras cometer el crimen, se dio cuenta rápidamente de que "no era matándolos que me liberaría".
Las primeras revisiones del teléfono móvil y las conversaciones del joven no han revelado nada significativo.
El joven ha empezado a hablar con los educadores del centro de menores y, tras la convalidación del arresto, se llevarán a cabo evaluaciones psiquiátricas.
La sociedad y los amigos cercanos del joven, que lo describen como inteligente y reservado, están en shock, sin haber advertido ningún comportamiento alarmante antes de la tragedia.
En los próximos días, también se examinarán los dispositivos electrónicos utilizados por el joven para buscar pistas adicionales que puedan arrojar luz sobre lo que condujo a esta tragedia.




